viernes, 6 de mayo de 2011

Joder, que bien sienta....

...escuchar Platero.

Sobre todo después de saber que te las sabes todas. Ahora resulta que mi música es la tuya, con algunos detalles que pulir, claro está, como aquel nacimiento resultante del amor diabólico entre el Radio GAGA del Sr. Mercury y la moda Post-retro Pop psiquedélico con restos de Glam-techno que está de moda en los estadios reunidos de Angélica. Pero me resulta curioso que hoy en día una este enamorada del mayor traidor de todos los tiempos. Judas. Tiempos por otra parte paralelos a nuestra realidad, ya que seguramente ese mundo bíblico-utópico no existió. De ahí mi composición biblicoutopica. Pero como metáfora, me atrae y fascina, como todo tu ser. No es que de por perdida la música actual , no, solo que recelo de escuchar la música comercial de hoy en día, al no ser que una fuerza mayor me lo indique, como por ejemplo, el ansia de saberlo todo de tu persona. Como piensas. Como cantas. Qué cantas y por qué.

Eso, por no hablar de los géneros literarios contemporáneos. ¿Por qué tuvieron que intentar copiar a la Srta. Rice y su PERFECTO mundo de vampiros dando como resultado una patética, de momento, historia de amor con ligeros aromas de acción en un desesperado intento de atraer a todos los géneros: mujeres, niñas, hombres, niños y hasta, por qué no, canis e incluso “Poligoneras”, palabra de moda hoy en día? Ya pensaré si mereció la pena que mi biblioteca mental tuviera que pasar por la trituradora mental los recuerdos mentales de ese libro demencial.

La verdad es que incluso me siento identificado… con ella. Soy patoso, estúpido y puede que hasta iluso, que no inocente. Desde luego tengo un máster en cagarla cuando mejor llevo las cosas, como tropezar en una superficie plana con tus propios pies. Pero estoy estudiando contra la ley de Murphy y espero que la próxima vez, los carbonara salgan mejor que buenos. Y puede que un poco más pequeños. Quiero que esta vez, todo sea perfecto, contigo.

También me viene a la mente eso de los puntitos que pienso memorizar. Uno a uno. No soy capaz de dejar de pensar en sangre, como metáfora de lo que inunda mis lecturas hoy en día. No dejo de oír pensamientos, instintos, que me gritan que te arranque la ropa, que te bese a mordiscos para luego devorarte a caricias…

No dejo de pensar en no pensar en tu cuerpo desnudo y tu respiración entrecortada… ¿Por qué será que logro controlarme contigo? No lo entiendo, debo de ser uno de esos “fríos” que solo están en este mundo para hacer el bien, y controlan sus instintos más primarios con tal de no provocar situaciones fatales en la humanidad. Si por mí fuera, no seguirías viva, pues te habría comido entera desde la primera noche del Limón y su amargo ron.

Después de las copas, claro está.

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