sábado, 20 de julio de 2013

Tengo una cosa que contarte...



...a ti que me conoces mejor que nadie.

"-¿Sientes?
-Claro. ¿Tú no?"

Hacía tiempo que las mujeres no me motivaban. Las únicas amantes que he tenido desde las fatídicas navidades del 2012 han sido las 52 cartas de mi baraja. Pepe Carroll me lo enseñó.
¿Por qué te cuento esto?
Porque tú has sido la primera en hacer algo que nadie había hecho por mi: Comprenderme y quererme después de hacerlo.
No todo ha sido perfecto, para que vamos a mentirnos, pero… ¿Acaso no somos humanos? Con fallos, con defectos, con vicios y con virtudes. Con sueños y con realidades.
Cuando dos personas se juntan, hay química. Puede ser favorable o no, pero la hay. Y la nuestra Nena… la nuestra estallaba en fuegos artificiales de colores brillantes y olor a pólvora nueva y fresca y excitante, como el olor a gasolina o el de un Edding.
Eso mismo sentí el día que te deje mi camisa. La estuve oliendo durante el viaje de vuelta a mi casa y tu olor… era el mismo que hace seis meses. Los recuerdos explotaron y solo deseaba besarte y hacerte mía… con todo lo que ello conllevara. Solo tú y yo sabemos lo que realmente hemos vivido. Ni tus amigos, ni tu familia, ni mi madre ni mis hermanos. Solo Tú y Yo.
Y lo que hemos vivido para mí ha sido lo más completo y bonito que he tenido hasta ahora, y he tenido mucho. Nadie me ha sabido entender como tú y nadie nadie ha sabido reprimir mis estúpidos impulsos de locura como tú. Hemos tenido conexiones inexplicables que hacen que cada día sintamos más y más y nos dejemos llevar más y más profundo en este mar de pasión y regocijo.
No podemos permitir que un acto/hecho malo nos empañe todos los buenos momentos que hemos pasado. Simplemente es como tirar toda una baraja porque te falta una carta, y bien sabes que yo las recompongo. Como recomponedor que soy, nos he dado muchas oportunidades, pero eso solo lo sabes tú. Esas oportunidades eran por algo, no por tener un polvo seguro o por no estar solo, sino por estar contigo.
Yo, como mentalista, tengo una visión un tanto diferente de la realidad que el resto de las cosas, y eso lo sabes. LA verdadera cuestión de ese hecho es que todo esto, lo he visto en tus ojos. LO vi ayer. Y estos días. He visto la lealtad y la sinceridad que me ofrecías al decir que no querías irte, al decir que querías estar conmigo, al decirme que eras mía y yo tuyo. También vi la mentira en tus ojos cuando me dijiste que no querías verme, que se acababa definitivamente y que por favor, te diera tus cosas. Nunca te había visto con el “piloto automatico” y me dolio. Lo viste. Y seguiste en tu papel. Comprensible.
Dame una señal, una sincera. Y voy a verte. A donde haga falta. Lo sabes.
Me dejaría las manos trabajando solo para poder darte una vida cómoda y buena. La vida que te mereces y no la que te han dado los tipos con los que te has ido encontrando.

¿Sabes por qué? Porque presiento que eres la mujer de mi vida, la madre de mis hijos y eso, Nena, eso no lo había sentido NUNCA.