miércoles, 26 de enero de 2011

No suelo hacerlo, pero hoy...

...Me he parado a pensar.

Y eso es raro en mí. Vamos a ver, no es que no piense, solo que no me paro a pensar cuando pienso. A veces los pensamientos fluyen tranquilamente y los vas procesando uno a uno o de dos en dos o de cinco en cinco o… o llega un momento en el que los pensamientos no fluyen, sino que atormentan o simplemente se agolpan de tal manera a las puertas de tu embudo mental de procesamiento de pensamientos que te es imposible distinguir los racionales de los irracionales.

Créeme, lo digo por experiencia. ¿Te has parado a leer el titulo de este blog? Insoportable. Es una palabra digna de admiración, a mí entender. Creo que la uso a diario.

Lo más gracioso de la mente humana es que juega contigo como le da la real gana. Cuando no quieres pensar en algo, ¿en qué piensas? En ese algo, obviamente. Hoy he estado en uno de esos restaurantes de comida rápida y en la cola le ha dicho una chica a su novio:

- si te digo que no pienses en elefantes… ¿en qué piensas?

A lo que el novio, en un alarde de elocuencia le contesta:

- En no pensar en elefantes.

Magistral.

Así, si tu voz interior (porque todos tenemos una) te dice que por favor y por la madre que te pario no pienses en aquello que te hace daño, tu vas como un corderito a pensar en ello, a sabiendas que acabaras en la boca del lobo, la cual está repleta de moho, caries, oxido, cuchillas de afeitar viejas (tu vas descalzo) tiradas por todo el suelo, soldados sodomitas retirados del este expertos en el hermoso arte de la tortura y algún que otro político con ganas de dar por culo.

¿Cómo controlar el impulso de no pensar en algo cuando evitas pensar en ello?

No acordándote.

Pero depende de lo que sea en lo que no quieres pensar, estas sometido a una serie de estímulos diarios que te provocan el hecho de darte cuenta de que estas pensando en ello.

En ocasiones, evitar esos estímulos es una ardua tarea… ¡Qué coño ardua! ¡A veces es jodidamente imposible evitar que tu entorno te haga pensar en aquello en lo que no quieres pensar! Todo te puede llegar a recordar a algo, así es de retorcida nuestra mente. Así, a mí a veces una piedra me llega a recordar muchísimas cosas, incluso el teclado de un ordenador o hasta la mismísima uña de mi dedo gordo del pie derecho. Cualquier tontería, por pequeña que sea, te puede llegar a recordar aquello que no quieres recordar y por consiguiente no quieres pensar en ello.

¿Mi consejo?

Consigue un dromedario.

1 comentario:

  1. El mío es que lo saques, y lo escribas en una entrada de un blog oculto. Y llores como un crío lo que tengas que llorar, el tiempo que sea.
    Al día siguiente, cuando sale el sol, no te acuerdas. Y puede volver a pasar, y pasará, y volverás a hacer lo mismo. Pero mira tú por dónde, ya no duele tanto.
    Y así hasta que llegue el gran cambio.
    Que llegará.
    Confiamos.
    No, no confiamos. Lo sabemos.

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